Desde el exilio, Morales convoca la violencia en Bolivia

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Por primera vez en la historia moderna de Bolivia, la sociedad civil salió a las calles a defender el voto de forma pacífica y a denunciar fraude electoral. Este fue confirmado por el Secretario General de la OEA tras una auditoria.

Fue una suerte de Revolución Boliviana de Terciopelo, algo parecido a lo que ocurrió en Praga en 1989.

Evo Morales se presentó ilegalmente como candidato a las elecciones generales e instruyó el fraude lo que impidió que el segundo ganador Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana vaya al balotaje.

Luego Morales instó a sus seguidores a cometer actos de violencia que rebasaron a la policía. Estas solicitaron apoyo a las FFAA y ambas instituciones declararon su apoyo a la sociedad civil.

Morales salió de La Paz con la cola entre las piernas. Se refugió en la sede de la Federación de Cocaleros Cochabamba, que ha presidido incluso siendo siendo Presidente de Bolivia.

Desde allí anunció su renuncia argumentando que su vida y la de sus partidarios del MAS corría peligro y que se le había hecho un golpe de Estado. Una falacia ya que los golpes de Estado tienen otras características y nadie había asumido el poder. Eran «aletazos de ahogado».

La gente festejó su salida. Horas después el resentido exmandatario ordenó a sus huestes atacar a sus opositores a los que incendiaron sus casas, quemaron 65 autobuses y destruyeron lo que pudieron. Se llamó «la noche del terror».

Los bolivianos, rodeados de explosiones de dinamita, se encerraron en su casas, apagaron las luces y colocaron colchones en las ventanas.

Jeanine Áñez, se autoproclamó Presidenta Constitucional de Bolivia de forma transitoria en legítima sucesión constitucional avalada por el Tribunal Constitucional.

Morales desde el exilio violó su condición de asilado político. Afirmó que se instaló una «dictadura» y sigue instruyendo a sus huestes atacar lo que ha causado muertos y heridos.

Lo peligroso es que los seguidores de Morales, estarían armados principalmente en la zona del Chapare lugar donde se produce la mayor cantidad de cocaína en Bolivia.

Los agresores desconocen la legitimidad de Áñez y tienen a la ciudad de La Paz desabastecida de alimentos, gasolina y gas -no porque no los hayan- sino porque los masistas tienen bloqueados los caminos.

Añez ha nombrado a su gabinete ministerial y a otras autoridades. También se ha apresado a los miembros de las cortes electorales; expulsado a 725 ciudadanos cubanos; roto relaciones con Venezuela; y detenido a 8 sujetos venezolanos por sedición ya que fueron encontrados con armas de fuego. Le queda todavía tareas urgentes.

Primero, debe pacificar el país, lo cual es difícil a causa de Morales. Segundo, debe conformar un nuevo Tribunal Supremo Electoral y cortes electorales departamentales con ciudadanos notables que garanticen elecciones limpias y transparentes.

Tercero, debe llamar a elecciones generales que para aquello asumió el poder. Esto legitimará su gobierno.

Cuarto, debe hacer una ofensiva diplomática que aclare que en Bolivia no hubo un golpe de Estado, como declara Morales y se victimiza, sino que un levantamiento popular de los civiles en defensa del voto y de la democracia.

Verónica Ormachea es escritora, periodista

y Académica de la Lengua.