La Policía de Maduro reprime las protestas por la sanidad en Caracas

0
103


Corresponsal en Caracas
Actualizado:

Guardar

La Policía y la Guardia Nacional bolivariana disolvieron la protesta de ayer celebrada en Caracas con violencia, utilizando gas pimienta y golpeando a las mujeres que se manifestaban por la falta de alimentos, agua, luz y la bajada de salarios, mientras el gremio de enfermeras se preparaba para declarar un paro indefinido. Respondiendo a la llamada del presidente interino, Juan Guaidó, de «salir a la calle sin retorno hasta que el régimen caiga», diversos grupos de manifestantes tomaron la Avenida Libertador para dirigirse al centro de Caracas, pero fueron repelidos por los uniformados de Nicolás Maduro.

La intención de los manifestantes era protestar contra el colapso de los servicios públicos, que tienen a los venezolanos sin agua, luz, transporte o gasolina. Además, escasean los alimentos y las medicinas, y la inflación del 24.000% se traga el salario mínimo de 5 dólares, que no alcanza para nada.

Pedro Castro, un pensionista de 70 años, afirmaba que solo saliendo a la calle «se podrá presionar para que Maduro se vaya». A su lado, Jesús Jaramillo, otro pensionista, explicaba que «nos estamos muriendo, la pensión de 5 dólares solo alcanza para comer un solo día».

Una manifestante, llamada Dilcia Silvia, de unos 30 años, se enfrentó a la Policía, que respondió con agresiones y patadas. Desafiante, declaró: «A ver si me detienen».

Cerca de la Cruz Roja, la presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, Ana Rosario Contreras, tomaba el pulso de la protesta opositora, después de hacer un balance exitoso del primer paro convocado la semana pasada, donde hubo una paralización del 80%. «Hoy estamos calentando los motores porque vamos a ir a un paro indefinido. Debemos trabajar juntos hasta lograr la libertad», añadió Contreras.

El gremio de enfermeros pide un incremento salarial de 600 dólares. Por ahora, solo gana 5 dólares del salario mínimo. «No es solo por el salario y mejoras en los servicios de salud que protestamos, sino para lograr un cambio de gobierno».

La consigna de Contreras es paralizar la atención de enfermería sin abandonar las urgencias o emergencias, entre otras áreas críticas de los hospitales.

El severo deterioro estructural y la deficiente dotación de insumos de los centros de salud del país se traduce, en muchos casos, en el fallecimiento de pacientes, que prefieren esperar la muerte en sus casas.