La estrella roja sobre Hong Kong

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El campus fortificado de la Universidad Politécnica de Hong Kong se ha convertido en el ground zero para el pulso que desde hace cinco meses mantienen sobre todo jóvenes contra las autoridades locales teledirigidas desde Pekín. Lo que empezó como una serie de protestas para preservar la autonomía judicial de la excolonia británica ha terminado por convertirse en una lucha con trascendencia universal por la libertad, la democracia, el imperio de la ley y la dignidad del ser humano.

Al menos desde la revolución americana de 1775 que terminó en la independencia de Estados Unidos, la historia demuestra que cuando se prueba un poco de autonomía y algunas libertades civiles, es casi imposible volver atrás. La China de Xi Jinping tiene muy poco, más bien nada, que ofrecer para reconducir la situación de Hong Kong. El régimen comunista –con su mezcla de capitalismo tan mercantilista como corrupto en lo económico, autoritarismo en lo político y nacionalismo en lo ideológico– ha terminado por hacer realidad todos los peores temores planteados en 1997 con el handover del territorio ocupado durante siglo y medio por el imperio británico.

Pekón ha utilizado todos sus clásicos para desacreditar el reto planteado en Hong Kong: terroristas, injerencia extranjera, intolerable amenaza a su unidad territorial, etc. Aunque lo más inquietante haya sido declarar que esta antigua aldea de pescadores transformada en uno de los grandes centros financieros del mundo se encuentra al borde abismo. Lo cual ha multiplicado las especulaciones sobre una segunda edición de la masacre de Tiananmen de 1989.

La represión policial en Hong Kong es cada vez más violenta pero claramente incapaz de contener la situación. Y la cuestión ya no es si habrá o no una intervención de los miles de soldados que el régimen comunista de China mantiene en Hong Kong. La cuestión empieza a ser cuándo van a emplearse las tropas de la estrella roja hasta ahora confinadas en sus cuarteles.

Pedro RodríguezPedro RodríguezColaboradorPedro Rodríguez