Una cumbre BRICS en medio de tensiones sudamericanas

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Corresponsal en Sao Paulo
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La XI Cumbre de los BRICS, que reúne a los líderes de los principales países emergentes del mundo, comienza hoy miércoles en Brasilia, en medio de una serie de convulsiones políticas en Sudamérica, pero debe pasar de largo por esos temas y concentrarse en su pauta central, cuyo lema es «Crecimiento económico para un futuro innovador», asegura el ministro de Seguridad Institucional (GSI), el general Augusto Heleno, uno de los organizadores y principales asesores del presidente Jair Bolsonaro.

«No existe la posibilidad de cualquier tipo de discordia durante la cumbre porque el grupo no aborda estos temas políticos y no le exige a sus integrantes posiciones consensuales», declaró Heleno en una entrevista a la radio estatal. El general citó específicamente los problemas políticos de Bolivia y Venezuela, países con los que el Gobierno Bolsonaro ha mantenido relaciones tensas.

El lunes, Bolsonaro llegó a celebrar públicamente el fin del Gobierno del boliviano Evo Morales, que cuenta con el apoyo de sus dos invitados más importantes en la cumbre, el presidente ruso Vladimir Putin, y el de China, Xi Jinping. Según la prensa rusa, Putin dijo que quiere conversar sobre la situación de Bolivia durante un almuerzo con el presidente Bolsonaro, fuera de la cumbre.

«Es obvio que, para los jefes de Estado, esto es una preocupación, pero no creo que influya en la agenda, que está muy bien definida», explicó Heleno, sobre la reunión, que también recibirá al presidente de Sudáfrica y al primer ministro de la India, Narendra Modi.

En ese sentido, Brasil, que preside la cumbre, recibe un evento atípico, sin la tradicional participación de los otros países de la región, pues además de las tensiones regionales, el brasileño Jair Bolsonaro, es conocido por su poca intimidad con la diplomacia y ha tenido entreveros con políticos de Chile, Argentina, Uruguay, además de las más ríspidas con Venezuela.

Miembros divergentes

La cancillería brasileña informó que en la pauta del encuentro se tratarán los temas ciencia, tecnología e innovación, la economía digital, la salud y la lucha contra la corrupción y el terrorismo. Otro punto central será el desempeño del banco de los BRICS. Los BRICS representan el 42% de la población mundial, el 23% del Producto Interno Bruto (PIB), el 30% del territorio y el 18% del comercio.

Pero a pesar de los números expresivos, el grupo está lejos del diseño que presentaba en 2001, cuando el acrónimo fue creado por un analista del banco Goldman Sachs, para unir a las que serían las potencias del siglo XXI. En casi 20 años, China se ha consolidado como una potencia, pero Brasil, que despuntaba en el comienzo de los 2000, aún no termina de salir de la recesión y de la polarización política en la que se sumergió desde el 2013.

El distanciamiento de los países y sus diferencias en la diplomacia pueden causar pocos efectos prácticos. El mes pasado, la consultora de análisis de riesgo internacional S&P Global Ratings, apuntó que la trayectoria económica divergente de los cinco países a largo plazo, debilita el valor de los BRICS como un grupo económico coherente.

Los ministros de comercio de los BRICS que se reunieron el lunes, también en Brasilia, comentaron sus preocupaciones con las tensiones políticas en el continente sudamericano y con la falta de impulso de la economía mundial, pero se comprometieron a hacer negocios y promover comercio contra los malos augurios de los especialistas.

«En ese contexto, reconocemos el papel importante de los BRICS como plataforma de cooperación que puede mejorar las oportunidades de comercio e inversión», concluyeron los ministros en un comunicado conjunto.