China pide «mano dura» al Gobierno de Hong Kong para acabar con la violencia

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Corresponsal en Shangái
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Carreteras cortadas con barricadas, cierre de metros destrozados, manifestaciones espontáneas y batallas campales en las universidades. Las protestas de Hong Kong contra el autoritarismo de China se agravan cinco meses después de su estallido, trascendiendo su hasta ahora habitual ámbito del fin de semana para aumentar la presión sobre el Gobierno local.

Por tercer día consecutivo, la ciudad está sumida en el caos este miércoles, en el que siguen los disturbios tanto en el centro de la isla como en los barrios de la parte peninsular. En el Distrito Central, corazón de esta capital financiera de Asia plagado de oficinas, bancos y tiendas de lujo, los manifestantes han interrumpido el tráfico con adoquines unidos por cañas de bambú para ralentizar el avance de la Policía. Así lo muestran las numerosas imágenes de los incidentes publicadas en las redes sociales. Al igual que en los dos días anteriores, también laborables, los oficinistas y ejecutivos de la zona han aprovechado el descanso del almuerzo para unirse a las movilizaciones y reclamar sus cinco demandas al Gobierno local, entre las que destacan el sufragio universal y una comisión independiente que investigue el uso de la fuerza policial. Una jornada más, ha habido escaramuzas con los antidisturbios, que han detenido a varias personas.

Pero donde hay más tensión es en las universidades, que los manifestantes, en su mayoría estudiantes, están utilizando como refugio para escapar de la Policía. Durante el martes por la noche, la Universidad China de Hong Kong fue un campo de batalla en el que los radicales se enfrentaron con cócteles molotov, arcos y ondas a la Policía, que se empleó a fondo con su cañón de agua y lanzándoles gases lacrimógenos y pelotas de goma. A pesar de las treguas negociadas por su vicerrector, Rocky Tuan, quien también sufrió los gases cuando intentaba mediar, los choques se prolongaron durante horas dejando imágenes propias de una zona de guerra, pero sin armas de fuego. Atrincherados en la universidad, cuyos accesos han cortado con árboles cortados y vallas, los estudiantes han pedido al Tribunal Supremo que prohíba a los agentes entrar en el recinto si no tienen una orden judicial. Pero el secretario de Seguridad, John Lee, ha advertido de que las universidades no están por encima de la ley en una bronca sesión parlamentaria en que la sido increpado por los diputados del bando democrático. «Tienes las manos manchadas de sangre», le han gritado entre empujones repelidos por sus guardaespaldas.

«Con independencia de sus demandas, la violencia no es el camino y no tendrá éxito», ha asegurado el secretario jefe, Matthew Cheung, tras condenar los graves incidentes en la Universidad China de Hong Kong, informa el portal de noticias HKFP. Arrojando objetos contundentes desde uno de sus puentes, los radicales cortaron una importante carretera dentro del endurecimiento de su estrategia para doblegar al Gobierno.

Suspensión de clases

Para garantizar su seguridad, las autoridades han evacuado a al menos 80 estudiantes de China continental a la vecina ciudad de Shenzhen, al otro lado de la frontera. Debido a la peligrosa deriva antichina que han tomado las protestas, varios de estos estudiantes han sido víctimas de la ira de los manifestantes. Lo mismo ocurre con los comercios y bancos relacionados con Pekín, que también son asaltados.

Junto a la Universidad China de Hong Kong, se han registrado actos vandálicos en la Politécnica e incidentes en la Baptista. Debido a este repunte de la violencia, al menos tres universidades y todos los colegios han suspendidos sus clases, informa la Radio y Televisión de Hong Kong.

Ante esta última escalada de la tensión, provocada por la muerte accidental de un joven que sufrió una caída durante una protesta la semana pasada, el régimen chino ha pedido «mano dura» al Gobierno de Hong Kong. En un comunicado emitido por la Oficina de Enlace de Pekín, le muestra su apoyo para que adopte «todas las medidas necesarias y restaure el orden lo antes posible, arreste a los criminales y castigue duramente sus actos violentos», recoge el periódico «South China Morning Post». Además de advertir de que Hong Kong está «cayendo en el abismo del terrorismo», insta a su Gobierno, policía y sistema judicial a «adoptar todas las medidas necesarias para acabar con mano dura con la violencia».