Turquía comienza repatriar a los yihadistas europeos presos en sus cárceles

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Jerusalén
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Turquía cumplió su amenaza y puso en marcha ayer las deportaciones de prisioneros extranjeros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) que tiene en sus cárceles. El portavoz del Ministerio de Interior, Ismail Catakli, confirmó la salida del país de un yihadista estadounidense y otro alemán, sin dar detalles sobre un destino final que, según los planes anunciados por el Gobierno de Ankara, debería ser el país origen aunque este les hubiera retirado la ciudadanía. Otros 23 presos europeos serán deportados «en los próximos días», según adelantó Catakli, que especificó que se trata de once franceses, en su mayoría mujeres, según informó la agencia AFP, nueve alemanes, dos irlandeses y un danés. «No somos un hotel para los miembros del EI de otros. No pueden simplemente decir que se les revocó su ciudadanía, deben hacerse cargo de ellos», recordó el ministro de Interior, Suleimán Soylu, a la hora de justificar estas deportaciones.

A las pocas horas del anuncio oficial turco, el diario Sabah informó de que el excombatiente del EI de origen estadounidense fue conducido a la frontera griego-turca en Edirne. La Policía de Grecia no le permitió la entrada al país y el yihadista quedó en «tierra de nadie». Donald Trump fue el primero en alzar la voz contra los países europeos por no hacerse cargo de sus yihadistas presos en centros de detención kurdos al norte de Siria, pero parece que tampoco desea hacerse cargo de los que le corresponden.

Turquía tiene en sus cárceles a 1.149 miembros del EI, de los cuales 737 tienen nacionalidad extranjera. Las fuerzas turcas han apresado además a otros 287 yihadistas desde el inicio de su operación al norte de Siria y sus deportaciones se convierten en una forma de presionar a unos países europeos que han criticado la operación militar lanzada hace un mes para establecer una «zona de seguridad» al norte de Siria. Recep Tayyip Erdogan amenazó en un primer momento con abrir las puertas de Turquía para permitir la salida de 3,6 millones de refugiados sirios a la UE, pero finalmente ha optado por enviar de vuelta a los yihadistas a sus lugares de origen.

El movimiento de Turquía provocó la reacción de países como Bosnia-Herzegovina, que se mostró partidaria a aceptar a los miembros del EI de nacionalidad bosnia capturados en Siria. El ministro de Seguridad, Dragan Mektic, dijo que la cifra puede rondar los 260, de las cuales cerca de un centenar son varones adultos, y el resto, mujeres y niños.

En Países Bajos un tribunal reclamó al Gobierno que «haga todos los esfuerzos posibles» para repatriar al país a los cerca de 56 niños neerlandeses, hijos de mujeres que se unieron al EI. El tribunal especificó que los menores «no optaron por el califato, pero ahora deben hacer frente a la tortura, los abusos y la falta de instalaciones»m según informó el portal de noticias Dutch News. Países Bajos es uno de los países que decidió revocar la nacionalidad a todos aquellos ciudadanos que decidieron unirse al EI