Los yihadistas alemanes de Estado Islámico vuelven a casa por Navidad

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Berlín
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El gobierno alemán ha confirmado que esta semana comienza a recibir de vuelta a los primeros diez ciudadanos, tres hombres, cinco mujeres y dos niños, vinculados al grupo terrorista Estado Islámico (IS, Daesh por sus siglas en árabe) deportados por Turquía según un procedimiento reglado. Son solo una avanzadilla. Desde 2013, más de 1.050 alemanes han viajado a Siria e Irak para unirse allí a la yihad. Las fuerzas de seguridad alemanas calculan que una tercera parte ya ha vuelto y el Ministerio de Interior tiene constancia de 270 mujeres y niños alemanes que proceden de Estado Islámico y que esperan en campos o prisiones de Siria e Irak para volver a casa. Solo en Turquía habría 50 adultos y 80 niños nacidos en el “califato” esperando el viaje de vuelta.

“Haremos todo lo posible para evitar que los retornados con vínculos con IS se conviertan en un peligro en Alemania”, ha garantizado el ministro de Interior, Horst Seehofer, “los ciudadanos pueden estar seguros de que cada caso individual es revisado cuidadosamente por las autoridades alemanas”. Las encuestas señalan que solamente el 31.5% de los alemanes cree que los combatientes de Estado Islámico de esta nacionalidad deben ser juzgados y encarcelados en Alemania, mientras que la mayoría desea que sean procesados en el país en el que cometieron los delitos.

“Desde el principio hemos dejado clara nuestra disposición a tomarlos de vuelta, cumpliendo con nuestra obligación respecto al Derecho, puesto que si son alemanes tienen derecho a regresar a su país, pero hemos dejado claro que solamente si cumplen determinados requisitos, si su identidad está confirmada y si también se ha examinado hasta qué punto el individuo representa un riesgo para la seguridad pública en Alemania con pruebas judiciales”, explica un portavoz del Ministerio de Interior sobre el procedimiento. Según el portavoz, Alemania mantiene contactos con las autoridades turcas a este respecto y la entrega de miembros del EI se realiza de forma coordinada por ambos países. “Básicamente, estamos obligados a recibir de vuelta a los ciudadanos alemanes en caso de una deportación. Este proceso, sin embargo, sigue un procedimiento más estricto que de costumbre”.

Los presuntos combatientes podrían ser procesados una vez que regresen a Alemania. El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, ha solicitado formalmente antecedentes judiciales de todos ellos y Ankara debe transmitir la información “rápidamente y en detalle”, con el objeto de “tener una manera de detener a alguien y llevarlo ante la justicia”.

El problema es que para los fiscales alemanes es prácticamente imposible probar cargos legales confiables sobre delitos que hayan tenido lugar en los últimos años en Siria. El régimen de Assad no presta colaboración judicial y el estado kurdo en el norte carece de autoridad y recursos. En Irak, el gobierno apoya las acusaciones y condenas por parte de los tribunales iraquíes. El gobierno de Merkel adoptó un proyecto de ley en abril que despoja a los ciudadanos con doble nacionalidad de su ciudadanía alemana si son relacionados en el extranjero con grupos terroristas, pero la ley no se aplica a mujeres y menores y en muchos de los casos no es posible para la administración fijar con pruebas esa conexión.