La OEA pide que el poder legislativo tome la iniciativa y celebre elecciones en Bolivia

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Corresponsal en Washington
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha descrito la salida de Evo Morales de la presidencia de Bolivia como «un momento significativo para la democracia en el continente americano» y mantiene que esa marcha «le envía una fuerte señal a los regímenes ilegítimos de Venezuela y Nicaragua». La Organización de los Estados Americanos debatirá la situación en el país andino en una reunión extraordinaria del Consejo Permanente este martes.

Según dijo este lunes el presidente Trump en un comunicado, «después de casi 14 años en el poder y su reciente intento de imponerse sobre la constitución boliviana y la voluntad del pueblo, Morales, al irse, preserva la democracia y allana el camino para que el pueblo boliviano sea escuchado. Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y al ejército boliviano por acatar su juramento de proteger no a una sola persona, sino a la constitución de Bolivia».

A pesar de que otros gobiernos americanos, como el de México, han descrito como «golpe» la salida de Morales después de que el ejército y la policía le conminaran a ello, la diplomacia estadounidense niega que así sea. Preguntado en una conversación con periodistas, un funcionario del departamento de Estado ha dicho que las fuerzas armadas se negaron a reprimir a los manifestantes contra Morales y sólo constataron «lo obvio, que Morales había perdido la confianza del pueblo».

EE.UU. ha pedido junto a Brasil, Canadá, Colombia, Guatemala, Perú, República Dominicana y Venezuela la reunión de urgencia del Consejo Permanente de la OEA. De momento, el secretario general de ese organismo panamericano, Luis Almagro, ha pedido al poder legislativo, la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, que se reúna de urgencia para elegir nuevas autoridades electorales que garanticen un nuevo proceso de votación.

Toda la línea de sucesión de Morales ha dimitido, incluidos los presidentes de la cámara alta y la cámara baja del legislativo, por lo que estas deben elegir a nuevas máximas autoridades. La ley marca que se celebren elecciones en un plazo de 90 días.

Ante las graves irregularidades detectadas en los comicios en Bolivia por el equipo de observación de elecciones de la OEA, Almagro había pedido el domingo una repetición de las elecciones que Morales aceptó, aunque luego abandonó el poder tras conminarle a ello las fuerzas armadas y la policía nacional.

Según dijo Almagro este lunes en un comunicado, «la Secretaría General de la OEA rechaza cualquier salida inconstitucional a la situación». Añade además que «es importante que la justicia continúe investigando las responsabilidades existentes respecto a la comisión de delitos vinculados al proceso electoral celebrado el 20 de octubre, hasta las últimas consecuencias».

Desde la celebración de las elecciones el 20 de octubre, el ministro de Exteriores boliviano, Diego Pary, ha acudido a Washington dos veces para defender ante el Consejo Permanente de la OEA la legitimidad del recuento. En un principio Morales aceptó una inspección vinculante de la OEA y Almagro le pidió que fuera a segunda vuelta si los observadores hallaba irregularidades. Las que encontraron fueron tan graves que el domingo Almagro pidió una repetición íntegra del proceso.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México ha ofrecido asilo a Morales y ha recibido en su embajada en La Paz a una veintena de altos funcionarios bolivianos que huyeron de los saqueos. México ha afirmado que considera la salida de Morales un «golpe». «Es un golpe porque el Ejército pidió la renuncia del presidente y eso violenta el orden constitucional en el país», dijo en una conferencia de prensa el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Colombia, por su parte, se ha centrado en encontrar una pronta salida a la crisis, que evite un vacío de poder. El gobierno de Iván Duque ha pedido a los diferentes partidos con representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia que se reúnan «para garantizar un proceso de transición pacífico, en estricto apego a las disposiciones constitucionales que rigen el ordenamiento jurídico boliviano y con el acompañamiento de la comunidad internacional».

En EE.UU., los demócratas, que controlan la cámara baja del Capitolio, han pedido también una transición dentro de los cauces democráticos que contempla la constitución boliviana. Según el diputado Eliot Engel, que preside la comisión de Exteriores de la Cámara de Representantes, «los bolivianos merecen una transición democrática y pacífica que dirijan civiles desde las instituciones, y sobre todo merecen un futuro exento de violencia».

Sí evaluó de forma positiva la marcha de Morales el influyente senador republicano por Florida Marco Rubio. «La renuncia de Evo Morales es un testimonio de la fuerza y la voluntad del pueblo boliviano. Como dije a principios de este mes, Morales se aferraba ilegítimamente al poder en Bolivia después de las recientes elecciones presidenciales. Por el bien de la estabilidad y el futuro democrático de Bolivia, es importante que se sostengan elecciones libres y democráticas y se respeten los resultados», dijo el senador.