«Les dije que tiraran al pecho a matar, que no teníamos miedo a los tiranos de Cuba»

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Horas después de que Amnistía Internacional hiciera público un informe en el que reconocía cinco nuevos presos de conciencia por parte del régimen cubano, condenados por delitos no reconocidos internacionalmente que son utilizados para «silenciar las voces críticas», era detenido uno de los principales activistas de Cuba, José Daniel Ferrer, expreso de conciencia y fundador de la ONG Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). Junto a él fueron detenidos otros cinco activistas.

Ferrer, que fue liberado horas después, relata a ABC como llegaron las fuerzas de seguridad del régimen a los tres edificios situados en Altamira, Santiago de Cuba, donde está su casa y la sede de la Unpacu. «El allanamiento se produjo después de una semana de detenciones diarias y otro allanamiento en vísperas del VIII aniversario de la fundación de la Unpacu el 24 de agosto», señala. Eran las seis y media de la mañana cuando «decenas de efectivos de tropas especiales, bajo las órdenes de oficiales de la Policía política y de los altos mandos del Ministerio del Interior, en la provincia de Santiago de Cuba, entraron violentamente en la vivienda que ocupo con mi pareja y mis dos hijos, y que funciona como sede principal de la Unpacu», recuerda. Cortaron la reja, derribaron las puertas con arietes y entraron con armas largas que apuntaron a la cabeza de su esposa y la del propio Ferrer. «Yo les dije que tiraran al pecho a matar, poque no le temíamos ni a ellos ni a sus jefes, los tiranos que explotan al pueblo cubano».

Oposición paralizada por la represión

Tras desvalijar la casa, llevándose ordenadores de la ONG, mesas y sillas, bombonas de gas para cocinar para los ancianos que no tienen recursos, un router, además de artículos personales, medicinas que utilizaba la esposa –«aseguraron que no quieren en Cuba médicos contrarrevolucionarios»–, así como la televisión de sus hijos y varios sacos de arroz, esposaron a Ferrer y lo trasladaron «a empujones» a la primera unidad policial de Santiago de Cuba, Micro 9. Allí le hicieron saber los motivos de su detención, la cuarta en lo que va de año, y del allanamiento: «Lo que les molesta es el incremento de las actividades de la Unpacu en momentos en los que tienen casi paralizada la oposición por el incremento constante de la represión», explica. Asegura, además, que es «una venganza» por la publicación, «con imágenes», en redes las sociales de información sobre el primer secretario del Partido Comunista en Santiago de Cuba, Lázaro Expósito «que tiene un nivel de corrupción conocido por toda la población». A esto se suma los tuits que ha publicado Ferrer sobre Raúl Castro y el presidente Miguel Díaz-Canel y el que colgó el pasado 13 de agosto, aniversario del nacimiento de Fidel Castro, en el que el activista le llamaba «monstruo», algo que al alta dirección del Partido Comunista «no lo va a permitir», le hizo saber durante la detención el capitán Quiñones Zapata.

Ferrer no fue el único retenido, también detuvieron a otros cinco activistas, de los que no se ha sabido nada. A pesar de la represión constante –«nos han avisado de que si seguimos criticando nos van a seguir quitando lo poco que nos queda»– y del control y vigilancia a la que es sometido de manera constante, el responsable de Unpacu, no está dispuesto a dar un paso atrás. «Vamos a seguir luchando hasta acabar con este sistema que hace demasiado daño a todo el pueblo. Nuestro mensaje contra la tiranía adquiere más fuerza por los derechos de los cubanos. Cuanto menos tengamos, más fuerte será nuestro activismo político porque ya no tendremos recursos para el activismo social. Las protestas se van a incrementar. Y la corrupción del primer secretario del Partido Comunista la vamos a seguir documentando. Y también la de otros altos funcionarios».

Sobre el informe de AI, espera que esta prestigiosa organización «siga confirmando más casos de presos de conciencia y que el régimen castrocomunista sigue encarcelando y torturando, y tratando de aniquilar física y psicológicamente a sus oponentes políticos».

Por último, añade que espera que los países miembros de la Unión Europea «tomen conciencia de la grave situación que estamos viviendo en Cuba. Y que alcen sus voces críticas contra estos desmanes de la tiranía, y que no sigan callando por intereses económicos, por un puñado de dólares que el régimen logra estafar a los empresarios europeos».