Banco Central de Argentina trata de controlar el dólar mientras la izquierda protesta contra Mauricio Macri

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Buenos Aires –

En medio de una crisis que parece agravarse cada día, el banco central argentino anunció este miércoles limitaciones al financiamiento en pesos a grandes exportadores en busca de detener la sostenida caída del peso argentino.

Con la decisión, la entidad busca dar liquidez al mercado, que se ha derrumbado desde las elecciones primarias de comienzo de agosto en las que la amplia derrota que sufrió el presidente Mauricio Macri lo dejó prácticamente sin chances de ser reelecto.

Pese a las medidas anunciadas por el banco central, el peso argentino caía este miércoles un 2,9% a 57,95 unidades por dólar y acumula un derrumbe de casi el 29% en lo que va de agosto. La entidad vendió 170 millones de dólares durante la sesión para intentar estabilizar el peso.

El riesgo país subía 144 unidades a 2.134 puntos básicos, máximo desde 2005, pero la bolsa de Buenos Aires pasaba a ganar casi un 3%.

En el comunicado emitido el miércoles, el banco central dijo que el financiamiento alcanzado será el que haya implicado desembolsos de fondos, así como el importe no utilizado del límite de crédito asignado para adelantos en cuenta corriente.

“Lamentablemente, esta medida llega tarde”, dijo en su cuenta de Twitter Matías Rajnerman, economista de la consultora Ecolatina.

El poderoso sector agroexportador de Argentina, el mayor generador de divisas del país, no verá afectada su operatoria con la medida del banco central, según una importante fuente de la industria, que prefirió que no se revelara su identidad.

“Entendemos que la medida del banco central busca evitar que los bancos dolaricen sus carteras, pero la agroexportación no ingresó en esa operatoria que proponen algunos bancos”, señaló la fuente.

El anuncio del banco se dio en medio de un creciente descontento social. Este miércoles, una multitudinaria manifestación de partidos de izquierda y organizaciones de desempleados y pobres paralizaba el centro de Buenos Aires, en reclamo de cambios en el programa económico de Macri.

Si bien Macri lanzó este mes medidas sociales para recuperar la iniciativa política y contener las consecuencias de la crisis, la aceleración de una inflación que ya era alta empezó a golpear a los argentinos.

Antes de la crisis, disparada por el temor de los mercados a que la centroizquierda reimplante amplios controles sobre la economía, la inflación era superior al 50% anual y la pobreza alcanzaba a un tercio de los argentinos.

El Frente de Todos, del opositor Alberto Fernández, consiguió en las primarias del 11 de agosto el 47,7% de los votos, contra el 32,1% de Juntos por el Cambio, la coalición de Macri.

Si bien las primarias fueron una formalidad porque los candidatos ya habían sido consensuados internamente por los partidos, funcionaron como un sondeo preciso de lo que podría suceder en las elecciones presidenciales de octubre.

Con las cifras que obtuvo, el peronista Fernández -que es secundado en la fórmula por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner- ganaría los comicios en primera vuelta. (I)