La Amazonia se vuelve un asunto personal entre Bolsonaro y Macron

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Correponsal en Sao PauloActualizado:

Lo que era un debate internacional por la defensa de la Amazonia y sobre una solución contra los incendios, se está volviendo una contienda personal entre los presidentes de Brasil, Jair Bolsonaro, y el francés, Emmanuel Macron, que vienen agravando la intensidad de sus ataques desde este fin de semana, cuando el galo colocó el tema brasileño en la agenda del G-7, en Biarritz.

La posición de Macron de llevar al G-7 la posibilidad de sanciones a Brasil por la gravedad de los incendios amazónicos, retirando el apoyo a un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, elevó la tensión en la oficina de Bolsonaro, en Brasilia, donde el brasileño y sus principales ministros cuestionaron el interés de Macron y de Europa en territorio amazónico.

Ayer, en una reunión con nueve gobernadores amazónicos, la primera desde el inicio de los incendios, el 10 de agosto, Bolsonaro acusó a Macron de defender la internacionalización de la región como una «realidad de su cabeza» y pidió la unión para garantizar la soberanía brasileña.

El mandatario, que acusa a ONGs, ambientalistas y gobiernos europeos de promover una agenda oculta contra la soberanía brasileña, avisó a los gobernadores en su Twitter, que iba «abrir esta caja negra». «La verdad sobre lo que otros quieren en esta rica región», anunció el presidente que es evangélico neopentecostal. «Será un Juan 8:32 increíble», añadió, en referencia al versículo bíblico que dice «la verdad los hará libres».

Dispara contra Brigitte

En esa pelea, los golpes más agresivos y atrevidos son del brasileño, conocido por su temperamento controvertido, que ahora ha condicionado aceptar la oferta de ayuda de 20 millones de dólares, ofrecida por los líderes del G-7 para combatir los incendios, a si el líder francés le pide disculpas por los comentarios que consideró ofensivos.

«Primeramente, don Macron tiene que retirar los insultos contra mí. Me llamó mentiroso. Y, después, informaron que nuestra soberanía está a disposición en la Amazonia. Para conversar o aceptar cualquier cosa de Francia, que sea de las mejores intenciones posibles, tendrá que retirar esas palabras, y entonces podremos conversar», declaró ayer Bolsonaro, sin dar ninguna señal de que haría su parte, la de disculparse por burlarse de Macron y su esposa, Brigitte.

El domingo, Bolsonaro respondió a un comentario de uno de sus seguidores en Facebook, que publicó las fotos de los dos presidentes al lado de sus respectivas primeras damas, comparándolas y afirmando que el francés envidiaría al brasileño e insinuando que sería por la diferencia de edad. «¿Ahora entienden por qué Macron persigue a Bolsonaro?», preguntaba. Macron es 24 años más joven que Brigitte, mientras Bolsonaro es 27 años mayor que su esposa, Michele.

En vez de reprobar la comparación sexista y de mal gusto, Bolsonaro apoyó el comentario. «No lo humilles, hombre. Jajajaja», escribió el brasileño, encendiendo una cerilla en su tensa relación con el francés.

Evidentemente irritado, Macron se quejó en Biarritz por la falta de respeto contra su mujer y dijo que la declaración del brasileño era triste, por Bolsonaro y por los brasileños. «Como tengo una gran amistad y respeto por el pueblo brasileño, espero que tengan rápidamente un presidente que se comporte a la altura».

El comienzo de la pelea

La disputa comenzó hace un mes, cuando Bolsonaro plantó al canciller francés, Jean-Yves Le Drian, en una reunión en el Palacio del Planalto, para ir a cortarse el cabello en el mismo horario. La decisión insólita creó un problema diplomático porque el brasileño no sólo no escondió el desplante, sino que transmitió en vivo su paso por la peluquería.

El desaire cayó muy mal en París después de que en junio Macron había salido de la reunión del G-20, en Osaka, con la promesa de Bolsonaro de respetar los compromisos climáticos, y a cambio consiguió el apoyo del francés para un acuerdo entre el Mercosur y la UE. Ambos salieron del encuentro sonrientes y con una invitación de Bolsonaro a Macrón para visitar la Amazonia, ahora en llamas.

En una política internacional errática, permeada por la religión y que no reconoce el cambio climático, nadie ha sabido explicar lo que cambió cuando Bolsonaro plantó al canciller Le Drian. Pero los casi 80 mil focos de incendios récord en la Amazonia y la falta de acción de Bolsonaro, que hasta el día de hoy no ha puesto un pie en la región y demoró dos semanas para aceptar la crisis, colocaron a Macron a la cabeza de los líderes del G-7, con una cumbre en suelo francés.

Macron también ha sido blanco de los principales hombres de Bolsonaro, entre ellos, el canciller, Ernesto Araujo, y el ministro del Medio Ambiente, Ricardo Salles. El domingo, el ministro de Educación, Abraham Weintraub, llamó al francés un «payaso oportunista» que había cedido al «lobby agrícola francés» en el acuerdo comercial. La mano derecha de Bolsonaro en el palacio, Onyx Lorenzoni, fue más lejos, al comparar la Amazonia con Notre Dame.

«Macron no logra siquiera evitar un previsible incendio en una iglesia que es un patrimonio de la humanidad y ¿qué pretende enseñarle a nuestro país?», desafió en referencia al incendio que destruyó la catedral de París, en abril.

El destempero de Bolsonaro y su equipo ha tenido impacto entre empresarios agropecuarios que tienen negocios en el exterior, preocupados con sanciones internacionales, pero también entre los brasileños. Una encuesta publicada el lunes, mostró una caída en el índice de aprobación de Bolsonaro, del 57,5% en febrero al 41% en agosto, mientras su desaprobación subió del 28,2% al 53,7%.