Férreo control policial en Bayona ante el temor a los «chalecos amarillos»

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Bayona/BiarritzActualizado:

Es cuanto menos llamativo que, en pleno mes de agosto, la mayor parte de las playas de Biarritz, un destacado destino turístico, se encuentren totalmente desiertas. Tampoco hay vida en los comercios o cafeterías que rodean la zona central. La algarabía se halla al otro lado del férreo dispositivo policial, donde los principales líderes políticos del mundo se preparan ya para dar inicio a la cumbre del G-7.

Las fuerzas de seguridad galas y españolas no han dejado cabos sin atar en un territorio vigilado por tierra, mar y aire. Las manifestaciones de protesta contra la cumbre han tenido lugar en otros puntos de la zona vascofrancesa, especialmente en Hendaya, donde esta mañana miles simpatizantes del nacionalismo radical vasco han marchado hasta la frontera de Irún.

Entre los protestantes se encontraba David Pla, que ha participado como uno más en la manifestación. De hecho, el radical vive en Hendaya con su pareja y su hijo desde que salió de la cárcel el pasado mes de marzo.

Hubo réplica por la tarde en Bayona, situada a unos ocho kilómetros de Biarritz. O al menos, se intentó. Porque de nuevo, la gendarmería impidió que los manifestantes, en este caso vinculados a los llamados «Black Blocks» y los «chalecos amarillos», tomaran las calles de la ciudad. Los agentes han retenido también a los periodistas, que en estos momentos no pueden desplazarse de la zona central. A algunos profesionales les han quitado los cascos que llevaban con la excusa de que podían ser utilizados como «arma blanca». Ni siquiera los coches pueden abandonar la zona.

Los gendarmes, que han colocado paneles de cristal para impedir el paso de los viandantes, portan equipamiento antidisturbios por si se complicara la situación, que en la actualidad está totalmente controlada.

17 detenidos en las protestas de anoche

La tranquilidad de la jornada de hoy contrasta con los altercados que se registraron a última hora de ayer en Urruña, concretamente en el campamento de la contracumbre del g-7. Un total de 17 personas fueron arrestadas, mientras que cuatro policías resultaron heridos de levedad. Los agentes realizaron cargas contra los radicales, e incluso llegaron a usar gas lacrimógeno.

Las protestas continuarán la mañana del domingo, cuando están programados diversos cortes en las carreteras de acceso a Biarritz.