Burlas de Donald Trump hacen enojar a votantes asiáticos en Estados Unidos

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Cuando Amanda Berg escuchó versiones de que el presidente Donald Trump se había burlado de los acentos de los líderes de Corea del Sur y Japón, se envió embargada de dolorosos recuerdos.

Berg, una estadounidense de raíces coreanas que se crió en Fort Collins, Colorado, recuerda cómo los chicos se burlaban de ella “estirando los ojos y hablando con acento exagerado”. La hicieron sentirse extraña en su propia comunidad.

Berg, demócrata, está entre una creciente cantidad de estadounidenses de raíces asiáticas impulsados más a la izquierda en la era de Trump, y la burla realizada por el mandatario según el diario the New York Post, la ha dejado sumamente enfadada.

“Esto anima a la gente que de todas formas ya está predispuesta a hacer ese tipo de cosas”, expresó Berg, profesora de inglés en una escuela secundaria de Denver. “Esto hace aceptable que alguien sea abiertamente prejuiciado”.

Trump en el pasado ha usado retórica racista para animar a sus militantes derechistas de cara a las elecciones del 2020. El ejemplo más llamativo fue cuando insultó a cuatro legisladoras, todas demócratas y todas de minorías étnicas, y las llamó a que “regresen de donde vinieron”.

Sin embargo, las versiones de que el mandatario se mofó de gente asiática provocaron reacciones más templadas.

Hay quienes temen que los insultos racistas de Trump se están volviendo tan frecuentes que la gente se está acostumbrando a ellos, algo que inquieta a los asiáticos-americanos en momentos en que su poder electoral va en aumento.

La población de asiáticos-americanos con edad de votar se ha duplicado en las últimas dos décadas, aumentando de 4,3 millones en 1998 a 11,1 millones en el 2018, según cifras del censo. La gran mayoría de esos ciudadanos son demócratas.

Para el 2016, algunos grupos étnicos asiáticos que eran antes republicanos se pasaron a demócratas, explicó Natalie Masuoka, profesora de ciencias políticas y de estudios asiáticos en la Universidad de California en Los Ángeles. Hubo más asiáticos-americanos republicanos que votaron por John McCain en el 2008 que por Trump en el 2016.

Un 53% de votantes asiáticos-americanos registrados en 1998 se identificaron como demócratas, según una encuesta del Centro Investigaciones Pew. La cifra aumentó a 65% en el 2017.

“Están añadiendo más y más votantes al electorado”, manifestó Masuoka. “Al igual que los inmigrantes hispanos, se están convirtiendo en un sector de la población que los candidatos necesitan”.

Los votantes asiáticos podrían ser el factor decisivo en estados pendulares. En Nevada, los asiáticos comprenden el 5% de los votantes registrados y 9% de la población elegible para votar. Son el 5% de los votantes registrados en Virginia y 6% de la población elegible para votar.

El Partido Republicano sigue siendo una opción atractiva para ciertos grupos asiáticos férreamente anticomunistas, como los vietnamitas. Algunas encuestas parecen indicar que algunos chinos y filipinos acaudalados se inclinan por los republicanos, dijo Masuoka. No hay una explicación sólida para ello, pero el tema religioso parece ser un factor, según Masuoka.

No obstante, actualmente podría ser difícil que los asiáticos ignoren los insultos de Trump.

“Trump no tiene ningún problema en emplear estereotipos asiáticos, acentos asiáticos en sus discursos”, explicó Masuoka, “de tal manera de que la forma en que la sociedad está hablando de raza al parecer está regresando a lo que era antes del movimiento de defensa de derechos civiles”.

Según el New York Post, Trump hace pocos días en Long Island se burló de la manera en que hablan el presidente surcoreano Moon Jae-in y el primer ministro japonés Shinzo Abe. Con un acento asiático exagerado, Trump habló de cómo Moon cedió en negociaciones sobre el costo de la asistencia militar a Corea del Sur, y cuando habló de su diálogo con Abe sobre aranceles comerciales, según la versión.

Ya antes Trump se había mofado de como hablan los asiáticos. En un mitin electoral en agosto del 2015 en Iowa, habló de cómo ha tenido éxito en negociaciones con empresas asiáticas, diciendo en lenguaje entrecortado: “Cuando esa gente entra a la sala de negociaciones empiezan a decir ‘¡Queremos acuerdo, queremos acuerdo!”.

Otros casos

En el pasado, comentarios de ese tipo generaban furor público. En 1995, el entonces senador por Nueva York Alfonse D’Amato (republicano) usó un acento japonés exagerado para hablar del juez Lance Ito, que supervisaba el juicio a O.J. Simpson. En ese entonces, los comentarios fueron fustigados por el Fondo Asiático-Americano para la Defensa y la Educación.

“Era una época en que, si bien nos sentíamos sumamente ofendidos por el comentario, pensábamos que valía la pena exigir una disculpa, pero con Trump, no vale la pena”, declaró Margaret Fung, la directora ejecutiva de la agrupación. “Ese es su estilo, así es como habla, así es como actúa, de manera ofensiva. Desafortunadamente esto no atrae la atención que debería”.

Funcionarios de la campaña reeleccionista de Trump defendieron las políticas del mandatario hacia los asiáticos-americanos.

“La comunidad asiática-americana nunca ha sido más fuerte que bajo el liderazgo del presidente Trump”, aseveró en un comunicado la portavoz de la campaña Kayleigh McEnany. “Millones de asiáticos-americanos tienen acceso a la mejor economía de la historia moderna, y la tasa de desempleo entre los asiáticos americanos es la más baja de la historia bajo el liderazgo del presidente Trump”.

Un representante de la Casa Blanca no respondió a pedidos de comentarios.

Farhana Shah, una republicana de Arizona que participa en la Coalición Asiática Americana Republicana, dice que la personalidad del gobernante es irrelevante. Alabó a Trump por su manejo de la economía y de cuestiones militares. Shah, quien emigró de Bangladesh en el 2006 y en ocasiones está consciente de su propio acento, no cree que Trump habla así por racismo o crueldad.

“Él tiene una actitud humorística, tiene una forma chistosa de hablar”, afirmó Shah. “¿Afectó eso alguna negociación política? ¿Reaccionaron los líderes asiáticos a ese comentario? Si no, pues no hubo gran daño, ¿por qué he de sentirme ofendida?” (I)