Un tribunal da la razón al Open Arms y le permite entrar en aguas italianas

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El Open Arms se adentró este miércoles en aguas italianas rumbo a la isla de Lampedusa, después de que el Tribunal administrativo regional del Lazio (TAR), con sede en Roma, en una decisión sin precedentes, anulara la prohibición que les impedía hacerlo bajo amenaza de una fuerte multa, que puede llegar al millón de euros. La sentencia, que se producía en respuesta a un recurso que la propia ONG presentó el 13 de agosto, justifica esa decisión con el fin de que se pueda proporcionar «asistencia inmediata a las personas rescatadas más necesitadas», lo que según la interpretación del fundador de la organización del barco, Óscar Camps, quiere decir que «se ha dictaminado que hay que desembarcar a estas personas y lo único que falta es un puerto».

Camps, que realizó una breve comparecencia en Madrid, explicó que, en todo caso, iban a pedir «la evacuación inmediata de los 147 náufragos por motivos de salud» y expresó su esperanza de que los primeros en salir del barco -quizás ayer mismo, especuló- fueran los 32 menores, para los que han pedido asilo a Italia y España. La situación a bordo, cuando se cumplían trece días para los primeros rescatados, es «demencial», dijo el director de la ONG, que avanzó que el límite de resistencia es ya «cuestión de horas, no de días».

Negociación en la UE

Camps recordó que la Comisión Europea está tratando con diferentes estados para intentar un reparto de los inmigrantes, contexto en el que lamentó que España les esté ignorando y que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, no esté «negociando» con ellos. En este sentido, anoche, el Palacio Chigi, sede de la Jefatura del Gobierno italiano, informó de que «España está disponible para participar en la redistribución de los inmigrantes, después de que hayan desembarcado». El reparto de los «sin papeles» entre varios Estados miembros suele ser la solución en estos casos.

Con el Open Arms camino de Lampedusa, el fallo del Tribunal de Roma fue recurrido ante el Consejo de Estado la misma tarde por el ministro del Interior italiano Matteo Salvini, artífice de la prohibición vía un decreto que ya ha convertido en ley. Con esa maniobra, en principio estaría intentando provocar un conflicto de competencia jurídica que bloqueara la entrada a puerto del buque.

Salvini dejó claro que no acata lo dispuesto por el Tribunal. «En las próximas horas firmaré mi negativa (a la entrada del barco en aguas italianas), porque yo no soy cómplice de los traficantes de personas», declaró en su Facebook, donde se preguntó por qué «un barco español, de una ONG española, en aguas maltesas, presenta un recurso en un tribunal italiano».

El líder de la Liga criticó también al Open Arms, porque en su opinión «se entretuvo en aguas libias y maltesas, haciendo una sistemática recogida de personas con el objetivo político de llevarlas a Italia». Salvini añadió su sospecha de que «hay un plan para dar marcha atrás, volver a abrir los puertos italianos y convertir a Italia en el campo de refugiados de Europa», ante lo que zanjó: «Yo no me rindo y resisto ante esta vergüenza». Por otro lado, el primer ministro Conte pidió a su vicepresidente Salvini asistencia y «poner en seguridad a los menores» presentes en la nave Open Arms, que son 32. Pero Salvini reiteró su negativa a Conte: «Es una ONG extranjera en aguas extranjeras. No se entiende por qué deben desembarcar en Italia».

La carta de Conte iba también dirigida a la ministra de Defensa, Elisabetta Trenta, del Movimiento 5 Estrellas, en abierto conflicto con Matteo Salvini. La ministra Trenta sí ha obedecido al primer ministro y envió naves militares para socorrer al Open Arms y transferir a los menores a los barcos de la Marina.