Un exministro francés, acusado de manipular una foto «escalando» un pico de alta montaña

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Éric Woerth (63 años) es un político desafortunado: incluso cuando pudiera decir una verdad certificada fotográficamente es percibido como un embustero empedernido, cuyas mentiras provocan carcajadas y comparaciones con siniestros personajes de «Juego de tronos», «Batman» o «Kung Fu Panda».

El lunes pasado, día 12, Woerth publicó en Twitter una foto muy personal «escalando» un pico de alta montaña en Argentière, una selecta y reputada estación de esquí en el departamento de la Alta Saboya, a 1.250 metros de altura, en el municipio de Chamonix-Mont-Blanc, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes. En la foto, el antiguo ministro de los presupuestos del Estado de Nicolas Sarkozy, actual presidente de la Comisión de finanzas de la Asamblea Nacional, parece escalar una montaña excepcional, desde un ángulo muy escarpado, ofreciendo una perspectiva excepcional.

La foto se convirtió minutos más tarde en la gracieta y hazme reír del verano. Se sucedieron decenas y centenares de comentarios tomando el pelo al ex ministro, en el mejor de los casos. A nadie pudo pasarle por la cabeza que se tratase de una foto «cierta» y «real». Era una «evidencia» que Woerth volvía a comportarse como un «embustero compulsivo», envuelto desde hace muchos años, con su esposa, en un rosario de escándalos, no siempre «divertidos».

Éxito en los negocios

Los Wörth, Éric y su esposa Florence, fueron hombre y mujer de negocios, tan avispados ganando dinero como desafortunados en política. El marido fue un excelente asesor de empresas, antes de estar asociado a las más ruidosas «cacerolas» escandalosas: «cómplice» de Nicolas Sarkozy en la oscura recepción de donaciones financieras de alcance más o menos dudoso; «gestor» dispuesto a recibir muy generosas «compensaciones» por negocios más o menos vidriosos, o presuntamente tales.

La esposa ha sido una más que afortunada banquera de negocios, asociada a grandes proyectos financieros, pagados y cobrados al precio más alto, en los bancos más reputados, como la Rothschild & Cie Gestion.

Con esos antecedentes, francamente sólidos, en el terreno de la gestión y la vida empresarial, la profunda vocación política de Éric Woerth ha sido víctima de una poco afortunada «confusión de géneros». Con encomiable tenacidad, Woerth consiguió salir «vivo» (políticamente) de un rosario de escándalos más o menos “menores”. Pero su foto de «alpinista» fue una guinda irresistible, en las redes sociales. El ministro se apresuró a responder, dando la cara: «La foto es bien real y un testigo puede probarlo». Efectivamente, tras las riadas de comentarios, entre «chuscos» y brutales.

Jean-Franck Charlet, el guía de alta montaña que acompañaba a Woerth, ha confirmado la información básica del ex ministro: «La foto es real. La tomé yo mismo. El señor Woerth es un excelente alpinista, que ha realizado muchas y grandes subidas de montañas. Hemos estado juntos en lugares mucho más impresionantes que el de la foto…».

Detalle «insignificante», pero capital: la foto está tomada desde un ángulo que parece ser un escarpado pico montañoso, en una posición de «vértigo»… tomada desde un ángulo menos «teatral», la foto sería mucho más real, menos llamativa, sin ningún interés. Éric Woerth no mintió: pero sí dejó creer que había estado escalando un pico excepcional, cuando, en realidad, se trataba de un pico «sencillito pero mono». La moral está a salvo. Queda una veraniega y agria comedia de verano.