Impulsan en Italia un «partido transversal» para frenar a Salvini

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Matteo Salvini, el líder ultraderechista de la Liga, no las tiene todas consigo para que se convoquen de inmediato las elecciones generales. Su ruptura de la coalición de gobierno con el Movimiento 5 Estrellas, para que los italianos acudieran con urgencia a las urnas, lo está consiguiendo en parte, pero no es seguro como él pretende, que la fecha de las elecciones sea en octubre. Salvini es muy fuerte en los sondeos, que le dan en torno al 38 % en intención de voto, y para aprovechar ese consenso y hacerse con el poder quiere las elecciones. Pero actualmente es débil en el parlamento, porque solo obtuvo el 17 % de los votos en los comicios de marzo 2018. Y en el parlamento, partiendo de la izquierda, ha comenzando a formarse un partido transversal, que crece diariamente, contrario a unas inmediatas elecciones.

Pocos apuestan hoy que vayan a lograr su objetivo, pero lo intentarán con ahínco. Los une la idea de «salvación nacional» para intentar que se forme un gobierno institucional con un programa concreto a corto plazo (reducir 315 parlamentarios, aprobar los presupuestos para el año próximo y hacer una nueva ley electoral), para ir después a las urnas. Entiende este «partido transversal» que es un grave riesgo permitir ahora que Salvini se haga con todo el poder.

Todo se juega en el Parlamento

La oposición teme que el líder de la Liga, llevado por su ultranacionalismo, transforme la elaboración de los presupuestos del Estado en un desafío a Europa. El líder de la Liga ya ha anunciado que no respetará los vínculos europeos que le impedirían cumplir sus promesas como la drástica reducción de impuestos y grandes obras públicas.

La oposición pretende que la crisis se resuelva en el parlamento, porque en el régimen parlamentario italiano los gobiernos deben nacer y morir en el parlamento. En ese partido transversal para frenar a Salvini participan prácticamente representantes de todos los partidos, con excepción obviamente de la Liga y de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia, de extrema derecha). Se está produciendo un increíble cruce de relaciones políticas e intercambios personales entre diputados y senadores que hasta ayer se insultaban.

El terror del M5E a unas elecciones anticipadas (la intención de voto al M5E está al 17 %), que le harían perder dos tercios de sus parlamentarios, ha hecho que vuelva al escenario político el cómico Grillo, al que su Movimiento había puesto ya como la estatua de un museo en una vitrina. Curiosa la reacción de Grillo y su Movimiento: entraron en política haciéndose portavoz de la protesta popular contra el sistema y ahora el cómico invoca un frente común «con un pacto para salvar al país contra los bárbaros» de Salvini. Grillo parece dispuesto a abrazar hasta sus enemigos de un tiempo, los políticos del sistema a los insultó siempre con palabra que convirtió en lema: «Vaffanculo».

El vicepresidente del ejecutivo, Luigi Di Maio, pide ahora «un gobierno del presidente». En ese frente contra «los bárbaros» que propone Grillo se ha situado también el exprimer ministro Matteo Renzi, exlíder del Partido Democrático (PD). Renzi pide «un gobierno institucional» y retrasar las elecciones: «Es una locura votar de inmediato», ha manifestado Renzi.

La presión parlamentaria y de muchos sectores de la opinión pública ha motivado que Salvini acepte dejar el ministerio del Interior, cargo que le permitiría controlar las elecciones, pero exige que el voto sea en octubre.