A los 19 años ganó Roland Garros

El tenis femenino tiene una nueva estrella. Ashleigh Barty se ha impuesto a Marketa Vondrousova en el baile de debutantes de la final de Roland Garros: 6-1 y 6-3 en 70 minutos que fueron una exhibición. Barty se llevó el duelo como un relámpago. Serena de cabeza, fuerte de piernas, precisa con la raqueta, la australiana dominó sin piedad.
Barty es una alegría para el tenis de Australia, que no veía ganar la copa que lleva el nombre de Suzanne-Lenglen a una de sus compatriotas desde Margaret Smith en 1973. Desde entonces, la única australiana que llegó a la final de París fue Samantha Stosur, que cayó en 2010 frente a la italiana Francesca Schiavone. Barty empezó a jugar precisamente ese año. Pero el ambiente del tenis y, sobre todo, estar lejos de casa le pesaba. Así que cambió el tenis por… el críquet profesional.

DEL 325 AL NÚMERO 2
Cuando volvió en 2016 era la 325 del mundo. A París llegó octava y su victoria la propulsa al número dos de la clasificación de la WTA. Encabeza el ránking la japonesa Naomi Osaka, que se fue del torneo en tercera ronda. Barty ha tenido la suerte de las campeonas. Además de Osaka, rivales de renombre como Serena Williams y Simona Halepfueron apartadas de su camino.

Pero no crean que todo es cuestión de suerte. Barty estaba en la senda hacia algo grande. Alcanzó este curso la final en Sydney y, dos semanas después, los cuartos del Open de Australia, su primera aparición notoria en un Grand Slam. Adornaban su palmarés cuatro trofeos, el último Miami en marzo. En definitiva, estaba en ascenso y ha estallado.

Chris Evert,que tiene 18 grandes en su armario, fue quien le entregó el trofeo. Y la tiene calada. “Barty tiene más variedad de golpes, lleva un buen año y una buena temporada en tierra” dijo hace unos días en Eurosport.

A la campeona le suma experiencia su participación en dobles, modalidad que le ha llevado a cuatro finales, una en cada Grand Slam, aunque sólo conquistó el Abierto de Estados Unidos el año pasado. Barty había causado sensación por su fortaleza mental. En semifinales perdió el primer set frente a la revelación, Anisimova, pero se repuso y ganó demostrando un autocontrol inusual a los 23 años.

Quizá a Vandrousova le afectó más la espera. El partido de semifinales entre Djokovic y Dominic Thiem, aplazado el viernes por las inclemencias del tiempo, se alargó más de cuatro horas, a las que hubo que sumar un parón por la lluvia. Total que eran las 16:20 cuando las aspirantes al trono saltaron a la Philippe Chatrier.

No volvió a llover hasta que se retiró el podio tras la final femenina. Barty fue un rayo de sol, como el cielo azul que iluminó su partido, en estos días grises de París. Vondrousova tiene buenas maneras. Pero pareció satisfecha con estar en la final. Al final del primer set, bajó los brazos. Tiene sólo 19 años y le quedan muchas cosas por aprender.