Dominic Thiem elimina a Roger Federer

Dominic Thiem avanzó este viernes a las semifinales del Mutua Madrid Open por tercer año consecutivo tras una gran demostración de fortaleza. El austriaco resistió contra viento y marea en uno de los partidos más igualados del torneo, remarcándose como uno de los grandes referentes de la actualidad sobre polvo de ladrillo. Con la oportunidad de levantar su primer ATP Masters 1000 sobre polvo de ladrillo esta semana, su candidatura ya es más que real.

El No. 5 mundial sobrevivió por 3-6, 7-6(11), 6-4 tras salvar dos pelotas de partido al suizo Roger Federer confirmando sus sensaciones personales. Después de levantar el Barcelona Open Banc Sabadell semanas atrás, Thiem consuma su octava victoria consecutiva sobre tierra batida y manda una buena advertencia al vestuario: su pasado reciente está plagado de brillo, el inicio de temporada ha sido colosal y en el ritmo vertiginoso de Madrid, con las últimas dos finales a su nombre, siempre ha encontrado un buen acomodo. El último ejemplo lo probó por completo.

Federer defendió una idea sobre cualquier otra durante la semana: la efectividad del saque y volea sobre tierra batida. Encontrar a Thiem al otro lado de la red poco influyó en sus pensamientos. El helvético convirtió el partido en un manual de mitad de pista, salpicando de incursiones hacia la red cualquier oportunidad. Como quedarse atrás era un alto riesgo ante un jugador de la fortaleza del austriaco, capaz de conectar golpes ganadores incluso perdiendo pista, Roger quiso jugar en sus propios términos en todo momento.

El suizo completó el partido con un 72% de puntos jugados con primer saque, manteniendo los puntos realmente cortos en la arcilla. Un guión que se ajustaba como un guante a las intenciones del suizo.

Pocos juegos bastaron para convencerse a sí mismo. Aunque delante estuviera el hirviente Thiem, montado en una formidable racha de siete triunfos sobre arcilla como aval, Federer emergió dispuesto a abrirse paso. Un 3-0 de inicio colocó la autoridad sobre el terreno. Con una velocidad de manos colosal, Roger encontró soluciones al juego profundo de Thiem: cuatro puntos perdidos con el servicio anularon cualquier reacción de Dominic, resignado ante el nivel de su adversario.

Pese a medir a uno de los mejores restadores del mundo, Federer no encaró su primera pelota de rotura hasta iniciada la segunda manga. Un buen reflejo de su capacidad para aplicar el plan táctico. Con 0-1 en el marcador, el suizo resolvió la situación con una volea exquisita, evaporando de inmediato el pequeño resquicio encontrado por Thiem. En un duelo de reveses a una mano Federer presentó los reflejos para controlar la curva del golpeo de Thiem, montándose con furia sobre el ascenso de la pelota. Jugando a dos ritmos, con el golpe cortado como antídoto a la violencia del austriaco, Roger nunca facilitó un golpeo claro.