Guaidó llama a huelga general para forzar salida de Maduro

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Juan Guaidó quiere mantener la presión en la calle de manera indefinida para lograr la renuncia de Nicolás Maduro. El jefe del legislativo, reconocido como presidente por más de 50 países, apeló este miércoles al cansancio de los trabajadores. Lo hizo ante una multitud que se movilizó contra el régimen con ocasión del 1 de mayo y un día después de la liberación de Leopoldo López.

“Mañana vamos a acompañar la propuesta que nos hicieron de paros escalonados, hasta lograr la huelga general”, afirmó Guaidó, que hace dos meses ya planteó un paro de los empleados públicos, el sector tradicionalmente más vinculado al oficialismo.

La jornada fue una nueva muestra de la incertidumbre por la que atraviesa el país. Miles de personas se concentraron a partir de media mañana en la plaza de Altamira. Los enfrentamientos dejaron al menos un muerto y decenas de heridos en Caracas. La tensión se disparó en las proximidades de la base aérea de La Carlota con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

El presidente de la Asamblea Nacional está decidido a mantener el pulso en la calle hasta el final. “Mientras mantengamos la presión en las calles, estaremos más cerca”, afirmó desde la urbanización caraqueña de El Marqués.

En esta fase es crucial que la oposición logre mantener altos los ánimos, puesto que las expectativas de sus seguidores se han visto frustradas en varias ocasiones desde el pasado enero, cuando Guaidó se juramentó como presidente interino. “Les juro que lo vamos a lograr, claro que sí se puede, seguiremos recorriendo los puntos de concentración, fuerza Venezuela”, aseguró ante sus simpatizantes.

“Hoy es un día histórico para el país en este inicio de la fase definitiva de la Operación Libertad para el cese de la usurpación. Hemos visto que la presión, que la protesta genera resultados”, afirmó. Poco después compareció Maduro, que salvo por un mensaje publicado en Twitter no se había pronunciado a lo largo de todo el día.

Hoy aprovechó la marcha del 1 de mayo, a la que estaban convocados funcionarios estatales y militantes oficialistas, para recalcar que su Gobierno todavía tiene el control de los engranajes del Estado y está lejos de ser expulsado del poder.

Este mensaje choca, no obstante, con los intentos de diálogo ensayados hasta ahora, que nunca han logrado avances sustanciales en la resolución de la crisis y, más bien, han alentado nuevos enfrentamientos. El oficialismo, según ha denunciado siempre la oposición, está dispuesto a abrir conversaciones, pero nunca se ha abierto a negociar de verdad con concesiones de por medio.