Corte de Japón liberara bajo fianza a Carlos Ghosn, pero la fiscalía apela

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Una corte de Tokio autorizó la liberación bajo fianza del expresidente de Renault-Nissan, en la cárcel desde principios de abril, pero la fiscalía anunció un recurso de apelación que deja en suspenso la decisión.

Si el recurso de apelación es rechazado, Ghosn podrá recuperar la libertad tras el pago de una fianza de 500 millones de yenes (4,5 millones de dólares; 4 millones de euros).

Carlos Ghosn, que se encontraba en detención domiciliaria. fue detenido a principios de abril por segunda vez e inculpado de abuso de confianza agravado.

Desde que fue detenido por primera vez el 19 de noviembre de 2018, Ghosn suma cuatro inculpaciones por distintas malversaciones financieras.

Según la televisión NHK, el empresario podría salir del centro de detención “el jueves”.

Ghosn, quien fue detenido en una primera ocasión el 19 de noviembre en Tokio, ya pagó 1.000 millones de yenes (9 millones de dólares; 8 millones de euros) para salir el 6 de marzo del centro de detención en el que se encontraba, en el barrio de Kosuge, tras obtener una libertad condicional con arresto domiciliario en la capital japonesa.

Pero apenas un mes después, los fiscales decidieron detenerlo de nuevo por otros cargos.

Ghosn es objeto de cuatro cargos por diversas malversaciones financieras, como la disimulación de ingresos en documentos bursátiles y dos casos diferentes de abuso de confianza agravado.

El último de ellos llegó el lunes pasado, cuando los fiscales lo procesaron por abuso de confianza agravado, acusándolo de transferir 5 millones de dólares procedentes de Nissan a un distribuidor de vehículos en Omán que habrían sido utilizados para enriquecimiento personal.

Según los expertos, se trata del delito más grave que se le haya imputado hasta el momento al empresario franco-libanés-brasileño, de 65 años.

Por el momento no se precisaron las condiciones impuestas a su libertad vigilada. La ocasión anterior tenía prohibido salir de Japón, no podía utilizar un teléfono conectado a internet y solo tenía acceso a una computadora en horarios definidos durante la semana en el gabinete de su abogado.

No obstante, sí que podía ver a su familia en un apartamento alquilado en Tokio del que no podía ausentarse más de tres días.