Guerra de noticias falsas para acompañar los combates en Libia

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En el frente de batalla en Libia los combatientes suelen llevar en una mano un fusil y en la otra un teléfono móvil. Con la cámara libran la guerra de propaganda.

Los combates causan estragos al sur de Trípoli desde el comienzo de la ofensiva de las tropas del mariscal Jalifa Haftar contra la capital libia, una guerra que también se disputa en las redes sociales.

Para la población, Facebook es el principal medio de acceso a la información, pese a la inexistencia de garantías de veracidad.

Los dos bandos rivales lo tienen muy presente. La red social es un arma poderosa para el autoproclamado Ejército Nacional Libio (ENL) del mariscal Haftar, así como para las fuerzas del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la comunidad internacional y con sede en Trípoli.

La semana pasada el coronel Mohamad Gnounou, portavoz de las fuerzas pro-GNA, acusó a los pro-Haftar de “infiltrarse en algunos lugares, tomar fotos, luego retirarse” y acto seguido anunciar que habían tomado el control de una instalación militar o de un barrio.

Todos los golpes están permitidos para desacreditar al “enemigo” o para desanimarlo.

Esta semana un estadounidense, presunto piloto de cazabombarderos, tuvo que publicar un vídeo en el que aparece con un periódico norteamericano con la fecha del día para desmentir que esté en Libia, donde se convirtió en héroe muy a pesar suyo.

Los pro-Haftar difundieron varios días una foto de él en un caza libio, acusando así a las fuerzas del GNA de recurrir a “mercenarios para bombardear a los libios”.

El portavoz del ENL, Ahmad al Mesmari, mostró esta fotografía sacada de las redes sociales durante ruedas de prensa.

“Es verdad que hay una ola enorme de desinformación propagada a través de las redes sociales, pero lo es también porque cada parte ha invertido considerablemente para influir en los medios de comunicación con el fin de que adopten un discurso que les favorezca”, estima el analista libio Emad Badi.

Y esto hace casi imposible distinguir lo verdadero de lo falso.

Algunos empiezan a cansarse de la propaganda. “Si tuviera que corregir a diario las informaciones que afectan a la ONU me pasaría todo el tiempo” haciéndolo, lamentó el jueves el enviado de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, en una entrevista con la AFP.

– Distintas versiones –

La semana pasada, tres vídeos grabados al mismo tiempo, en el mismo lugar de la línea del frente, circularon por las redes sociales…. con tres versiones diferentes.

En la primera de ellas se ve una escena increíble: unos combatientes de los dos bandos dejan de repente de enfrentarse y se abrazan gritando “Libia unida”.

En los otros, cada bando afirma que sus rivales deponen las armas y se rinden.

Las circunstancias de las grabaciones son un misterio.

El miércoles, los dos bandos se acusaron del lanzamiento de cohetes sobre barrios residenciales al sur de la capital, que causaron seis muertos.

En las redes sociales, varios internautas se improvisaron como expertos militares para intentar probar que el bando rival era responsable de los bombardeos.

– “Trayecto seguro” –

Algunos van más allá, difundiendo mensajes de odio o de incitación a la violencia, al amparo de la impunidad que prevalece en este país sumido en el caos desde 2011.

“El anonimato en las redes sociales anima a algunas personas a alimentar un discurso agresivo y de odio, incluso de incitación al crimen”, lamenta Mayss Abdel-Fattah, de 26 años, una estudiante de sociología de la universidad de Zawiya (oeste).

“Estos ‘malos’ usuarios tienen la sensación de que nadie les pedirá que rindan cuentas y con frecuencia es así”, añade.

Cada bando publica en Facebook fotos de combatientes heridos, muertos o encarcelados, vehículos calcinados o confiscados para intentar probar su superioridad.

Como los internautas, las televisiones libias también tomaron partido por un bando, de modo que es difícil disponer de una información fiable. A veces divulgan videos y fotos sin verificación.

“De nada sirve encender la televisión. Las cadenas libias llegan tarde o son tan parciales que resulta cómico”., estima Karim, en una cafetería de Trípoli.

Pese a la propaganda algunos hacen un buen uso de las redes socoiales, como un grupo de jóvenes que creó en 2016 en Facebook “SafePath” (Trayecto seguro) para informar de las carreteras que hay que evitar o están cerradas por los combates.