Concretan expropiaciones para concluir el Metro de Quito

Un aviso publicado el 8 de enero en la prensa convoca a los propietarios del edificio Arboleda (centro-norte) y del conjunto habitacional Las Cuadras (sur) a presentar sus documentos ante el Municipio en 30 días.

El objetivo es “viabilizar el proceso de expropiación” de las áreas comunales de ambos inmuebles requeridas para concluir la construcción del Metro capitalino.

En el caso del edificio Arboleda, ubicado en la zona en la que se construye la estación La Pradera, se trata de un tramo de vereda en el cruce de la Av. Eloy Alfaro y 9 de Octubre.

En ese punto se establecerá un acceso a la parada, cuya edificación empezó el 15 de junio del año 2017.

Margarita Arboleda, copropietaria del inmueble, estaba molesta este miércoles 9 de enero por la medida, que disminuye a dos el número de estacionamientos disponibles para los clientes de los negocios que funcionan y lo harán en el futuro en la edificación.

La mujer asegura que su familia hizo sacrificios suficientes cuando el sector fue cercado y bloqueado al paso vehicular por la Eloy Alfaro durante 14 meses para ejecutar las obras de la estación.

La arquitecta es dueña del negocio de diseño de interiores BoConcept, que funciona en la planta baja.

Calcula que las pérdidas ocasionadas por el cierre de las vías adyacentes a la propiedad por más de un año sumaron $ 50.000. Añade que en ese tiempo se marcharon las personas que alquilaban oficinas, incluido un médico que fue inquilino por 26 años.

Tras la reapertura del área a la circulación vehicular, algunos locales están arrendados, pero teme que la falta de estacionamientos desmotive a los nuevos ocupantes.

Se pregunta el porqué no se estableció el ingreso a la estación en el parterre, en lugar de la acera. Exige que cuando empiece a construirse el acceso a la estación, se tomen las medidas necesarias para minimizar impactos como el polvo y el ruido.

Asegura que sus octogenarios padres, que habitan en el edificio, padecieron tres episodios de neumonía desde que arrancaron los trabajos. Además, reclama que la socialización sobre el proyecto ha sido pobre por parte de los encargados. Sin embargo, esta opinión no es compartida por todas las personas que tienen negocios en ese sector capitalino.

Lupe Sandoval, encargada del local de la cadena de venta de ropa Charlestong (diagonal al de Arboleda), señala que hasta donde conoce los detalles de la obra fueron públicos antes de que esta comenzara.

La esquina en que funciona el almacén, en el que trabaja Sandoval, también tendrá un acceso a la parada La Pradera del sistema de movilidad subterráneo.

Este uso de espacios públicos para albergar elementos del Metro no es único. Ocurre, por ejemplo, en la intersección de las avenidas Amazonas y Tomás de Berlanga.

El sitio alberga un punto de entrada a la estación Jipijapa y se ubica junto a un inmueble de índole totalmente comercial. Sin embargo, la expropiación más grande ocurrió con la totalidad de la casa ubicada en la intersección de las calles Benalcázar y Sucre, en el Centro Histórico.

Allí se construye actualmente el acceso principal a la estación San Francisco, edificada bajo la plaza colonial del mismo nombre.

En la estructura funcionó durante años una sucursal del Banco Pichincha y también negocios tradicionales capitalinos, como la Bodega Jurado y la sastrería de Manuel León

Fuente: El Telégrafo