EXCESO DE SEXO ESTÁ MATANDO UNA SINGULAR ESPECIE DE AUSTRALIA

¿Se puede extinguir una especie por tener una vida sexual demasiado intensa? La respuesta en el caso del antechinus, también conocido como ratón marsupial, podría ser que si. Se trata de un animal originario de Australia, que es conocido por sus maratonianas sesiones de apareamiento, que pueden durar hasta un día entero.

“Son frenéticos e intentan pasar de una pareja a otra. El apareamiento puede durar horas. Es muy agotador”, dicen los investigadores de la Queensland University of Technology sobre los antechinus de cola negra y antechinus de cabeza plateada.

Explican, además, que el sexo en demasía y la lucha contra otros machos producen en estas especies niveles excesivos de testosterona.

“Esto evita que la hormona del estrés se apague, lo que luego destruye sus órganos y los mata”, señala Andrew Baker, de la Universidad de Queensland.

“Honestamente son como muertos vivientes dirigiéndose hacia el fin”, agrega.

El investigador revela que “los ha visto tambaleando durante el día, buscando parejas, sangrando y con su cabello caído”.

Y es que mientras las hembras pueden llegar a vivir dos años, donde más de la mitad dan a luz a 14 marsupiales, los machos mueren antes de llegar al primer cumpleaños de la camada.

Al tema del apareamiento se suman la pérdida del hábitat, el calentamiento global y las pestes, factores que tienen a los marsupiales en peligro de extinción.

A partir del estudio, expertos buscan maneras de proteger a las especies: una de color oscuro con cola negra y la otra reconocida por su cabeza color plata.

 

 

 

“Hace poco los descubrimos y estábamos emocionados, ahora sabemos que podrían perderse para siempre”, sostiene Baker.

Durante la época de celo, tanto machos como hembras copulan de forma frenética, saltando de una pareja a otra. A las hembras esto no les provoca ningún problema, pero no ocurre lo mismo con los machos. La frenética actividad sexual provoca que aumenten sus niveles de testosterona, lo que tiene a su vez el efecto de hacer que no disminuyan los de cortisol, la hormona del estrés.

Por ese motivo, los niveles de cortisol siguen aumentando en el organismo de estos marsupiales hasta que superan un nivel tóxico que, en muchísimos casos, les acaba provocando una hemorragia que resulta letal. Pero, aunque no superen ese nivel, el exceso de estrés afecta a su sistema inmune, lo que les hace vulnerables a las infecciones.

 

El resultado es que los machos mueren en masa al terminar el período de apareamiento. Pese a ello, la naturaleza se las ha apañado para lograr que la especie se mantenga en un precario equilibrio y perviva pese a tal nivel de mortalidad. Pero el impacto causado por la actividad humana en el hábitat de estos animales ha venido a romper ese equilibrio, poniendo en peligro la supervivencia de la especie.

Fuentes: CNN – CARACOL – QUO – GALAR SCIENCE