FARC y ELN ya no son la mayor amenaza terrorista en Latinoamérica

Foto El Espectador

Hoy, miércoles 19 de julio, Estados Unidos eliminó de su informe anual sobre el terrorismo en el mundo, a las guerrillas colombianas FARC y ELN como las principales amenazas terroristas en Latinoamérica, y advirtió de que en Venezuela hay un “ambiente permisivo” con el terrorismo.

En el capítulo sobre Latinoamérica del documento anual, no aparece la referencia de las FARC y al ELN  como “la principal amenaza terrorista en el Hemisferio Occidental“, como aparecía en el 2015.

“Colombia experimentó un descenso significativo en la actividad terrorista en 2016, según estadísticas del Ministerio de Defensa, debido en buena parte al alto el fuego bilateral entre las fuerzas del Gobierno” y las Farc, y la firma de la paz, indica el informe.

Sin embargo, Colombia y Venezuela siguen incluidos en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado, que consideran como un “refugio” para terroristas.

Desde agosto de 2016, “solo ha habido una confrontación letal” entre las fuerzas gubernamentales y las FARC, y el año pasado se redujo el número de civiles muertos en el conflicto, así como el de miembros de ese grupo y del Eln que “fueron asesinados en combate, capturados o se desmovilizaron”.

La amenaza de las FARC también se redujo en Panamá, donde en los últimos años la guerrilla colombiana usaba la provincia de Darién “como base de operaciones, punto de descanso y recuperación y zona de rearme”, según el informe.

Con el apoyo estadounidense, “las autoridades panameñas han eliminado sustancialmente la capacidad de las Farc de operar en Darién, y la conclusión del proceso de paz en Colombia rebajó aún más la amenaza de la guerrilla” en Panamá, añade el documento.

Por otro lado,  el Departamento de Estado nuevamente acusa al Gobierno de Nicolás Maduro de mantener un “ambiente permisivo que toleró el apoyo a actividades que benefician a grupos terroristas”.

En sí, afirmó que Venezuela continuó acogiendo a individuos con relaciones a las Farc, al grupo terrorista español ETA y a simpatizantes de la milicia libanesa Hizbulá, y que “por undécimo año consecutivo”, Caracas “no cooperó adecuadamente con los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos”.

El informe lamenta que el Gobierno venezolano “no tomara ninguna acción contra altos funcionarios venezolanos” que han sido sancionados por el Tesoro estadounidense por su “asistencia material” o su apoyo de otro tipo a las FARC.

El informe determina, en términos generales, que en Latinoamérica y el Caribe hay “vulnerabilidades” como “fronteras porosas, capacidades limitadas para aplicar la ley y rutas establecidas de tráfico” de personas y drogas, que han “ofrecido oportunidades a grupos terroristas locales e internacionales”.

La corrupción, las instituciones de Gobiernos débiles, la cooperación insuficiente entre agencias, una legislación débil o inexistente y una falta de recursos siguieron siendo las causas principales de la falta de voluntad política significativa para combatir el terrorismo en algunos países” del continente, enfatiza.

A pesar de que, “algunos países, como Brasil y Trinidad y Tobago, han logrado más avances reveladores en su lucha con el terrorismo”.

 

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