Familia Tradicional; Generando opresores y oprimidos

Mirror, Mirror on the Wall 1961 David Hockney born 1937 Presented by Jonathan Cheshire and Gareth Marshallsea in memory of Peter Coni 1994 http://www.tate.org.uk/art/work/P11377

En el 2012 el hospital Vicente Corral Moscoso ubicado en Cuenca, Ecuador se registró dentro del departamento de emergencias que el 60% de abusos sexuales a menores se da dentro del hogar y solo el 30% de estos casos llega a recibir atención jurídica y psicología por miedo a que se realice una re victimización dentro de dichos procesos. De lo que va del año 2017 en Ecuador los femicidios se han duplicado, al concretar Enero ya se habían registrado 15 casos a nivel nacional, 10 ya resueltos, develaban que la motivación del asesinato era sentimental y registraba sucesos previos de violencia doméstica. El patrón del asesinato está relacionado con el conviviente, indicó Víctor Araus, policía participante en la Dinased. Cada 32 horas se registra un femicidio (asesinato perpetuado dentro de un discurso y dinámica machista). Todos estos agresores provienen de una familia quizás no funcional pero si tradicional, con madres y hermanas a las cuales se les inculca una pasividad para poder desplazarse dentro de sus prácticas diarias sin generar escenarios en las que terminen siendo víctimas. Desde su estado de ebriedad hasta el que ropa estaban usando puede ser el denominador necesario como para excusar hasta al peor criminal. Todas estas personas abusadas provienen de una familia a la cual tienen que regresar y justificar el miedo de habitar el cuerpo del cual han sido arrebatados.

La palabra Familia que proviene del latín famulus, quiere decir siervo, y si se va más profundo la palabra se genera del dialecto sanscrito indu “vama” que significa mueble, patrimonio doméstico. Generando un conocimiento desde esta etimología, en la antigüedad se tenía la idea de que familia es el conjunto de personas y esclavos que habitaban con el patrón de la casa, con el tiempo estas uniones han sido resinificadas por nociones de parentesco y descendencia pero la jerarquía de carácter patriarcal es algo que no se ha logrado difuminar.

Dentro de la tradición filosófica feminista, se han generado corrientes de pensamiento de disidencia social entre estas, la tan estudiada pero también criticada teoría queer, de tono post estructuralista, con los aportes del genero performatico de Judith Butler y con influencia deconstructivista generada a partir de los estudios de las relaciones de poder que realiza Michel Foucault, el cuerpo pasa a ser una tecnología que retiene una valorización a partir de la narrativa que se generen alrededor y a través de este. La biopolitica se ve cuestionada desde el quehacer diario mediante la politización de ciertos órganos y la des patologizacion de ciertas prácticas. Dinamitando un binarismo que limita dentro de lo femenino y masculino, desarraigando la idea de la identidad sexogenérica como algo concreto y denominante sino como un proyecto de constante estudio y gozo.

La teoría queer no solo cambia las percepciones que se tiene de masculinidad y feminidad sino que las cuestiona al mostrar un paradigma que no solo habita el sexo biológico sino que se extiende hasta el género y sus debates. La necesidad de mantener una jerarquía en el afectar de carácter falogocentrico , estableciendo posicionamientos entre la pasividad y el individuo activo. Ya no solo es la mujer la receptiva sino todo sujeto femenino, concebido desde la otredad. Dentro del paternar y maternar actual se ha generado una subversión de valores en la realización de acciones consideradas propias de un género predeterminado, por ejemplo hay hogares que sin la aprobación del estado o de la iglesia son producto de uniones de parejas del mismo sexo, donde muchas veces se incluye al tercero que participo como donante, hay hogares donde la mujer es el factor primario de generar economía y esto no disminuye la influencia del hombre y mucho menos genera dependencia. Limitar el amor fraternal entre pilares institucionales resulta en que a partir del adjetivo “diferente” se genere un juicio moralista que interrumpe e invalida estas experiencias que se constituyen como ejes elementales en la vida de tal persona.

La amenaza que esto representa para la hegemonía heterosexual y los grupos de derecha es que democratiza y genera contacto dentro de la concepción de normatividad. Al problematizar el poder simbólico de las uniones tradicionales y mal llamadas naturales se nos permite evidenciar los vicios del lenguaje y como estos se materializan mediante legislaciones y decretos médicos que terminan por solidarizarse con el sistema socioeconómico mayoritario, el cual se beneficia de la desventaja; el capitalismo, en este caso un hetero-capitalismo.

Las relaciones homoeróticas y prácticas de travestismo han estado presentes en la mayoría de las culturas tanto orientales y occidentales, sin obviar el poder que a estas se les atribuía de manera más específica en comunidades pre coloniales. La idea de identidades homosexuales / transgénero, las nociones de inferioridad que a partir de estas el sistema ha generado es algo reciente que se da a partir de la revolución industrial como método de prevenir que la energía sexual de la población se gaste en prácticas no reproductivas y de esta manera no generen hijos que trabajen en las fábricas y participen de manera colateral en el mercado. Dentro de la familia tradicional se justifica la violencia mediante el poder que otorga un parentesco, se ve a al conyugue como propiedad y a los hijos como proyecto, generando ataduras y traumas que como evidencia la filósofa Simone De Beauvoir producen perversiones, entre estas podemos ver en las sociedades contemporáneas la cultura del abuso y su tan resonado femicidio.

Mediante la difamación y el constante uso de lenguaje discriminatorio que encuentra resonancia en un estado que juega a ser laico y desmilitarizado, la vida privada y emancipada en este caso el de las familias diversas pasa a ser un debate político y no una realidad que se gestiona desde acuerdos y afectos personales. Se construye mediante una dialéctica tremendamente conservadora y fatalista el monstruo de la ideología de género, que el solo pronunciarlo es una contradicción ya que la ideología propone una realidad que nos crea conductas en cambio el género busca realizar desde la concientización de nuestro cuerpo en torno a nuestro contexto, una teoría que toma forma mediante un activismo en base a una ética.

Según el filósofo racionalista y panteísta Baruch De Spinoza La ética es la técnica de cómo vivir de acuerdo a tu singularidad, sin incrementar mis potencias descomponiendo las partes constitutivas de otro. Entonces el tratar de proteger la familia tradicional mediante una biología adaptada convenientemente a una noción de moral meramente cristiana, desvirtuando cualquier intento de convivencia dictaminando de manera universal, lo correcto y lo incorrecto para todos los involucrados, independientemente de su singularidad, solo perpetua la misma violencia en la cual se nos ha enseñado a gatear, lactar y doblegar. A partir de la masculinidad y feminidad decidir qué espacio ocupar el de opresor u oprimido dentro de un panorama familiar que anula el potencial de un dialogo y afecto que se base en el respeto y no en el miedo, que se base en la comunicación y no mediante la imposición.

 

Autor: Federico Cornejo

Deja un comentario